Laura y Raúl son dos emprendedores con un proyecto de marketing online que empieza a dar frutos. Pensando en el largo plazo, deciden trasladar la empresa a Andorra. Su primera pregunta es la de todos: ¿por dónde empiezo y en qué orden?
Primero, el escenario; después, los trámites
Antes de mover un solo papel, hay que decidir la mejor forma de establecerse: qué estructura conviene, si habrá residencia o no, y qué implicaciones fiscales tiene el movimiento tanto en origen como en Andorra. Elegir bien aquí ahorra meses después.
Los pasos, en orden
Obtener el número de identificación administrativa de cada socio. Es el primer trámite ante el Govern y todo lo demás depende de él.
Elegir la forma de la sociedad. Como en España, las dos figuras habituales son la sociedad anónima —pensada para empresas de mayor tamaño— y la sociedad limitada, la vía natural para la mayoría de proyectos.
Reservar la denominación social. Se proponen tres nombres al Govern y en torno a una semana llega la resolución con el nombre confirmado.
Solicitar la autorización de inversión extranjera. Si los socios no residen en Andorra y superan el 10% de participación, el Govern debe autorizar la inversión: modelo de negocio, proyecciones y documentación personal de cada socio.
Abrir la cuenta bancaria y depositar el capital. Tras el compliance bancario, cada socio aporta su parte y el banco emite el certificado de capital para el notario.
Redactar estatutos y firmar ante notario. Objeto social, domicilio, administración y reparto del capital. Con la reserva de nombre, la autorización de inversión y el certificado bancario, la constitución se firma y la sociedad queda inscrita en el Registro de Sociedades Mercantiles.
Inscribir la sociedad ante Tributs y la CASS, y tramitar el alta de comercio en el Comú de la parroquia elegida. Con el permiso de inicio de actividad, la sociedad ya puede operar y facturar.
El orden importa más que la prisa
Una implantación bien planificada se resuelve en dos o tres meses. La misma implantación, abordada sin rigor, puede dilatarse más de un semestre por un requisito mal cumplido. Es la diferencia entre conocer el camino y descubrirlo sobre la marcha.
En IdeAnd estudiamos tu contexto, valoramos las implicaciones fiscales y ejecutamos la implantación de principio a fin: de la inversión extranjera a la contabilidad del día a día. Tú te concentras en el negocio.