De Andorra casi todo el mundo conoce el esquí y las compras. Pero el país que hay detrás es bastante más singular. Algunas cosas que sorprenden a quien empieza a mirarlo en serio.
Un país con dos jefes de Estado y sin ejército
Andorra es un coprincipado: sus jefes de Estado son el obispo de Urgell y el presidente de la República Francesa. Y en más de once siglos de historia documentada —la primera mención escrita data del año 843— nunca ha tenido ejército: no existe siquiera un ministerio de defensa.
La capital más alta de Europa
Andorra la Vella está a 1.050 metros sobre el nivel del mar. El país entero cabe en 468 kilómetros cuadrados, de los que más del 90% es naturaleza: tres parques naturales y decenas de rutas de senderismo por montes, bosques, ríos y lagos.
Una economía sólida y abierta al mundo
El comercio y el turismo —con millones de visitantes cada año— y el sector financiero sostienen la economía, con un endeudamiento público muy inferior al de los países vecinos. Andorra usa el euro, es miembro del Fondo Monetario Internacional desde 2020 y negocia un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
¿Paraíso fiscal? No: competitivo y transparente
Es la duda clásica, y la respuesta es no. Andorra dejó de estar considerada un paraíso fiscal a partir de 2010, con los acuerdos de intercambio de información y una normativa que impulsó la transparencia. Lo que ofrece hoy es distinto: un marco fiscal competitivo dentro de los estándares internacionales.
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